Sobre cómo retomar un blog.

Llevo un tiempo (Indefinido) sin pasarme por aquí. Las  razones han sido varias pero ninguna con suficiente miga como para poder llenar un espacio en un blog. Este es el momento donde otros pedirían perdón a sus lectores de forma melodramática para tratar de compensar el vacío que ha dejado en sus vidas.
Pero no voy a caer en eso.

Los que estáis detrás de la pantalla me conocéis. Al menos al tipo del que os suelo hablar y con el que tengo mucho en común. Nos forjaron en la misma infame matriz, probamos las mismas carnes y los mismos vinos, rozamos a los dioses con la punta de los dedos en las mismas camas, y los mismos labios nos hicieron perder la cabeza.
También derramamos la misma cantidad de sangre y lágrimas a lo largo de nuestras vidas ; escribiendo con esos fluidos los mismos poemas,
cuentos,
fábulas
y
poemas.
Y sí, también nos hemos follado los principios literarios de la misma manera

Pero ese yo no soy ese tipo que conocéis.
Ese tipo es mas yo de lo que yo mismo he podido ser.
El es una vida extrapolada de lo mundano, transformada en algo sacro e inmortal.
Él es lo que yo nunca seré.
Arte.

El arte de una vida opresiva al ser vivida,
literariamente atractiva al ser plasmada en un papel.
Para eso vivo.
Para crear mi propia vida e impregnar con ella el papel.

Ahora estoy de vuelta con un saco de promesas estrafalarias para paladares selectos.
La primera,
prometo no ser regular.
La segunda,
prometo haceros esperar y creer que me habéis olvidado.
La tercera,
prometo ser literatura y arte para hacer con ello lo que me de la real gana.

Suficientes promesas para llenar un saco.
Y poco más.
Ahora no os preocupéis por que el texto este centrado.
Le he cogido gusto a escribir así a lo largo del verano.

Y no,

este no es uno de esos poemas bizarros de esos que escriben los modernos escritores de rollito hipster.
O derivados.
Todo bajo la justificación de explorar y explotar el arte.
Parece que esa escusa es válida para narrar de manera mediocre como amaneces,
meas,
desayunas,
cagas,
te duchas,
afeitas,
y vas a trabajar.

Poesía moderna lo llaman.
Ahora,
cuando más se necesita,
el espíritu autodestructivo de los poetas capaces de arrancarse la vida
ya no está.

Ha ganado la batalla la mediocridad.

Ahora me despido.
Ya nos veremos.
En algún momento,
en algún texto,
o en algún lugar.

Recordad,
esto no es poesía,
Solo hablo por hablar.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s